ROCAJUNYENT - RIUTORD INFORMA

La increíble dificultad de despedir al empleado que roba en tu propio domicilio, o el monstruo normativo.

Gabriel Rul·lan Rabassa • 13 de octubre de 2022

Si se analiza la imparable producción normativa diaria de la Unión Europea, el Estado central o las Comunidades Autónomas, no cabe para el jurista otro estado de ánimo que la desesperanza, ni otra certeza que la convicción de que, cualquiera que sea el color político de nuestros representantes, subyace en ellos la pulsión por regular hasta el mínimo detalle y someter cualquier hipótesis a previsión. La vida humana pautada hasta la coma. 


Se sigue construyendo un edificio normativo sin fin que convierte en prácticamente imposible para los ciudadanos el conocimiento de las reglas que disciplinan su vida; inevitable ignorancia que, como es sabido, no les exime de su puntual cumplimiento, a veces con consecuencias paradójicas como la que ahora resumo. 


Como sabrán quienes se dediquen al asesoramiento laboral, hoy es prácticamente imposible para la empresa utilizar la videograbación de imágenes como prueba legítima en un procedimiento laboral salvo que haya advertido a las personas destinatarias de la videograbación, a los propios trabajadores, que están siendo grabados en su centro de trabajo. 


Se ha llegado al extremo de exigir advertencia previa al trabajador del que fundadamente se sospeche excesiva querencia por el patrimonio ajeno. El artículo 89.1 de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales exige hoy, como aparente mínimo indisponible, la presencia de un dispositivo mediante el que se informe puntualmente al presunto ladrón que se trata de una zona videovigilada —clásico cartel amarillo de videovigilancia—, todo ello en insólita técnica para acreditar la fechoría que no siempre entiende bien el público lego.


¿Pero es siempre obligatorio cumplir este requisito legal de advertencia previa? 


La Sentencia 3160/2022 de la Sala Cuarta del Tribunal Supremo, de 22 de julio de 2022, con toda la razón del mundo pero quizá sin la de la ley que más detalladamente regula esta cuestión, finalmente acepta como prueba la grabación oculta, no advertida, que una señora afecta de tetraplejía, con la ayuda de su marido, realizó en su propio domicilio particular y con la que consiguió acreditar que su empleada del hogar había tratado de forzar su caja fuerte, grabación que hizo precisamente porque había notado —y denunciado— la alarmante ausencia de nada menos que treinta mil euros y algunas joyas. Por si el lector se lo pregunta, puedo confirmar que el matrimonio no colgó en la pared de su dormitorio ningún cartel amarillo de videovigilancia ni tuvieron a bien advertir a la empleada del hogar de lo que se proponían.


Si bien puede parecer un resultado evidente, lo destacable es que esa misma videograbación fue invalidada anteriormente por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias en estricta aplicación del requisito legal de advertencia previa, lo que determinó que declarase improcedente el despido de la ladrona, reconociendo el derecho de ésta a ser readmitida en su puesto de trabajo, o a percibir casi seis mil euros de indemnización. Alguna perplejidad debió experimentar el matrimonio víctima del hurto ante esta resolución, que como digo ha sido finalmente revocada. 


Aunque no me resulte complicado coincidir con los impecables razonamientos jurídicos que permiten al Tribunal Supremo obviar el engorroso requisito legal y declarar procedente el despido, quisiera reparar en el riesgo cierto que corremos de que las convenciones sociales más aceptadas dejen de estar correctamente reflejadas en nuestro desequilibrado andamio normativo, cuya mera hipertrofia es muchas veces la que impide una adecuada ponderación de los intereses y derechos en juego de cada caso. 


Gabriel Rul·lan Rabassa, socio y abogado de RocaJunyent - Riutord Abogados.

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23 de octubre de 2026
Acabamos de recibir la STS 1592/2026, por la que la Sala Primera estima el recurso extraordinario por infracción procesal y, parcialmente, el recurso de casación interpuestos en representación de Policlínica Nuestra Señora del Rosario. Durante nueve años hemos defendido los intereses de Policlínica Nuestra Señora del Rosario (Ibiza) y Juaneda Hospitales (Menorca) que habían decidido abandonar el convenio UNESPA y reclamar a las aseguradoras los gastos de asistencia a lesionados de tráfico conforme a sus tarifas privadas. Más de 2.000 demandas después, este pronunciamiento representa un hito de especial significado para quienes hemos sostenido esa posición. El reto que representó el encargo realizado por nuestros clientes, se centró de manera muy privilegiada en la construcción de una estrategia hábil que permitiera la salida de las clientes del convenio UNESPA, y su potencial reclamación a las distintas compañías. No existían precedentes en España que nos permitieran afrontar el reto con la seguridad que otorga un camino ya avanzado por terceros. La controversia no se limitaba a la libertad de fijación de precios. Se discutía si las tarifas privadas podían fundamentar la reclamación frente a la aseguradora o si debían sustituirse por precios públicos por considerarse insuficientemente acreditada su razonabilidad. El Supremo acoge la procedencia de las tarifas privadas reclamadas en el caso, considera acreditada su adecuación al mercado y casa la sentencia que había reducido la condena mediante la aplicación de precios públicos. Es especialmente relevante su análisis de la prueba pericial económica: La Sala exige valorar conjuntamente sus resultados conforme al estándar de probabilidad prevalente propio del proceso civil y destaca la ausencia de prueba que acreditase el carácter excesivo o abusivo de los precios. Su alcance merece una lectura rigurosa. No consagra una facultad ilimitada para imponer unilateralmente cualquier tarifa. Lo que aporta es un fundamento de gran relevancia para la defensa de reclamaciones de hospitales privados que operan fuera del convenio, cuando la razonabilidad de sus precios esté debidamente acreditada. Por ello, considero que su proyección trasciende a nuestras representadas y merece especial atención por los centros sanitarios privados que valoren su posición fuera del marco convencional. Quiero felicitar a nuestras clientes y agradecerles la confianza con la que nos han acompañado durante todos estos años. Y quiero expresar, con igual intensidad, mi reconocimiento al numeroso equipo de abogados y abogadas de RocaJunyent - Riutord Abogados que ha trabajado conmigo durante esta última década. Gracias por el rigor, la dedicación y la perseverancia con los que habéis sostenido esta defensa, procedimiento a procedimiento. J. Riutord
15 de octubre de 2026
Im September durften wir Carme Riutord Salvá , Studentin des Europäischen Rechts in Maastricht, für ein einmonatiges Praktikum in unserer Kanzlei begrüßen. Dabei arbeitete sie mit Sebastian Manger , unserem Partner im Bereich Real Estate, zusammen. Dank ihrer guten Deutschkenntnisse konnte sie vor allem an Mandaten deutschsprachiger Mandanten mitarbeiten und unsere immobilienrechtliche Praxis kennenlernen: von der Prüfung rechtlicher Stellungnahmen und Verträgen bis hin zur Teilnahme an Notarterminen. Carme, wir wünschen dir alles Gute für deine nächste Etappe an der Humboldt-Universität zu Berlin.
15 de octubre de 2026
En septiembre tuvimos con nosotros a Carme Riutord Salvá , estudiante de Derecho Europeo en Maastricht, que realizó un mes de prácticas en el despacho junto a Sebastian Manger , nuestro socio del área de Real Estate. Su buen nivel de alemán le permitió trabajar principalmente en asuntos de clientes de habla alemana y conocer de cerca nuestra práctica en derecho inmobiliario: desde la revisión de informes jurídicos y contratos hasta la asistencia a firmas ante notario. Carme, te deseamos lo mejor en tu próxima etapa en la Universidad Humboldt de Berlín.